Dormir, divino placer…

Una buena noche de sueño es un lujo casi inalcanzable en la mayoría de personas de nuestra sociedad actual.

Cada vez son más los pacientes que llegan a la consulta con falta de energía, sensación que el sueño nos les repara y de aguantar un lastre continuo en las actividades del día a día.

Quizás deberíamos plantearnos porque cuando estamos de vacaciones o es fin de semana estas sensaciones desaparecen o como mínimo no nos producen tanta angustia o sensación de incomodidad. ¿Quizás nuestro ritmo de vida es demasiado elevado?, ¿quizás nos exigimos demasiado?, ¿quizás recibimos demasiados estímulos que no nos dejan disfrutar de momentos de calma que nos renueven de energía? Si nos paramos a pensarlo, encontramos cualquier actividad más importante que irnos a la cama a tiempo. Revisamos el Facebook, Instagram o apuramos hasta los últimos minutos para ver quien gana el reality show televisivo de turno.

Todos tenemos un reloj interno encargado de nuestro estado fisiológico y comportamiento durante las 24h del día. Esto es en parte gracias a la secreción de hormonas. Dicho reloj es muy fácil de desincronizar ya que viene determinado por lo que comemos, cuando lo comemos, por la actividad física que realizamos, por la luz solar que recibimos a lo largo del día… Hay que destacar que la luz solar es más eficaz que la luz artificial y ayuda a sincronizarnos con el ciclo circadiano.

El ciclo circadiano es aquel que marca la alternancia entre el día y la noche. Existe también el ciclo ultra-circadiano que es un ciclo que pocos respetamos. Después de dos horas de trabajo deberíamos posarnos 20 minutos. Estamos trabajando con el hemisferio izquierdo la mayor parte del tiempo (recibiendo información). Pero ésta debe pasar por el hemisferio derecho para ser integrada y eso necesita un tiempo. Por eso cada dos horas de trabajo es necesario sentarse, respirar profundamente 5 minutos y coger con energía la siguiente tarea. De esta manera no acumulamos tensiones y permitimos a nuestro cuerpo integrar toda la información.

Estos dos ciclos se cruzan entre las 15 y 16h del día. Ésta debería ser la única pausa del día que nos tendríamos que proponer respetar.

Si estos ritmos no son respetados pueden ocasionar problemas como: hipertiroidismo, déficit de progesterona, aumento de testosterona y de prolactina…

Dependiendo del morfotipo de la persona le recomendaré hacer el deporte en un momento u otro del día. Aunque generalmente, al final de la tarde se deberían hacer actividades calmadas. Es importante que trates con buenos profesionales en el ámbito de la actividad física y la salud, que sepan aconsejarte sobre este tema ya que puede afectar y mucho en tu calidad de vida.

Por la noche durante el sueño y en la oscuridad es cuando hay mayor producción de melatonina. El pico máximo se produce entre la una y las tres de la mañana. Por ello, si no consigues conciliar el sueño en esa franja horaria probablemente tengas problemas para sentirte descansado y reparado durante el día.

La melatonina actúa sobre el sistema immunitario y limfático; y repara a todo nuestro organismo, realizando un “reset”. En caso de no poder resetearlo, al día siguiente tendremos las mismas malezas que el día anterior. Por eso cuando duermo bien encuentro la solución al problema que tanto me angustiaba y preocupaba.

Si nuestra melatonina no es de calidad no voy a tener la capacidad de soñar. La televisión, el móvil, la tablet, el ordenador… emiten luz artificial y ésta inhibe la producción de melatonina. Los tranquilizantes y antidepresivos se oponen también a la fabricación de melatonina. Producen un sueño artificial que nada tiene que ver con el sueño natural.

Si sufres insomnio o vas falto de energía el mejor consejo es que te vayas a la cama antes de las 23.30h, que respetes la oscuridad y que estés lleno de serotonina (la obtendrás del ejercicio, el movimiento, la luz solar, la relajación y el buen humor) para poder crear melatonina y ser un poquito más feliz.

MIRIAM LOPEZ

Licenciada INEFC (Bcn)

Osteopata  (EOB)