EDUCAR DESDE EL MOVIMIENTO

La emoción nos impregna. La relación salud y educación cada vez tienen más sentido cuando van de la mano.

La raíz de educar proviene del latín educare, este término significa guiar y/o alimentar. Pero, cuando la sociedad se refiere a educación se orienta hacia la imposición de reglas, normas y adquisición de conceptos. Así pues, deberíamos volver atrás, es decir a su significado puro de la palabra. De este modo lograríamos entender el objetivo de la educación.

Cuando pretendemos educar a nuestros pequeños y solo nos limitamos a transmitir conceptos sin tener en cuenta la educación emocional, su desarrollo psicológico, las relaciones sociales y afectivas y su desarrollo psicomotor, caemos en el error o en el olvido de guiarlos hacia la adquisición de una calidad de vida. Esta será creada por ellos mismos mediante nuestra acción. No debemos imponer normas, las cuales no fomentan ningún tipo de desarrollo emocional, social y cognitivo en ellos. Sino debemos crearles situaciones en las que ellos se desarrollen por sí mismos, utilizando a los adultos como guía para evolucionar personalmente: ZONA DE DESARROLLO PRÓXIMO (Vigotsky).

Así pues, confío en el papel de la educación física, del deporte y el ejercicio como la mejor herramienta y estrategia que les podemos ofrecer para que alcancen su potencial. A parte de los beneficios que aporta a nivel fisiológico a nuestro organismo. La misma práctica de deporte y actividad física conllevan salud. Por ello, entiendo la salud y la educación como un engranaje de piezas, las cuales trabajarán por separado, pero si las vinculamos y dejamos que vayan de la mano conseguiremos una mejor calidad de vida.

Esto será debido a que cuando le ofrecemos a los niños y niñas experiencias en las cuales son guiados a desarrollarse personalmente, relacionarse con el entorno y con los demás, estos potencian su autoestima, un concepto muy importante para el equilibrio personal futuro que evitará un conjunto de patologías que se vincularán a lo emocional en un inicio y repercutirán a nivel físico en el futuro.

Como bien sabemos la mejor manera de aprender es experimentando en primera persona. Todo lo que emociona te impregna y eso es con lo que te quedas. De este modo, el papel del adulto debe ser de guía a través del movimiento, debido a que es lo más cercano a la praxis.

De este modo, ¡iniciemos este proceso de salud y movimiento!

 


Mª Carmen Pino Tamayo

Máster en formación del profesorado (UB-INEFC)
Graduada en Ciencias de la actividad física y el deporte (INEFC-BCN) Especialidad de salud en la Rep.Checa (Charles University)
Diplomada en magisterio especialidad en educación física (UAB)
Especialidad de magisterio en lenguas extranjeras: inglés (EOI)